CONTENIDO DE LA ENTREVISTA
-¿Qué le falta y qué le sobra a esta ciudad para que se acerque a su modelo ideal?
-Le falta algo de compromiso político general y de solidaridad. Y le sobran intereses particulares.
-¿De qué tipo?
-Económicos, urbanísticos, culturales y, en general, de todo tipo.
-Este alcalde ya es seguro que se va. El líder de la oposición no seguirá si no alcanza la Alcaldía. ¿Usted qué hará tras las elecciones si no logra mantenerse en el gobierno?
-[Risas] Soy el único candidato que va a afrontar la campaña electoral, no sé si para bien o para mal, en labores de gestión del gobierno de la ciudad. Sin lugar a dudas, indubitadamente, pase lo que pase, yo me quedaré en el Ayuntamiento. No condicionaré afectiva o electoralmente a nadie para que determine su voto en función de mi permanencia.
-¿En qué barrios de la ciudad o entre qué tipo de electores puede crecer IU?
-El sentido de la responsabilidad, la capacidad de iniciativa política y de transformación que hemos implementado estos años en la ciudad nos conduce a pensar que no hay territorio concreto ni sectores sociales específicos en los que pudiéramos subir. Aspiramos a crecer de una manera transversal en toda la ciudad. Desde un punto de vista más concreto, evidentemente las políticas contra las desigualdades sociales que hemos implementado hacen pensar que la percepción de subida en algunos territorios esté argumentada. Por ejemplo, el caso de la transformación urbana del sur de la ciudad, desde Bellavista hasta el Polígono Sur. La naturaleza transversal y transformadora de nuestra política nos hace confiar en una subida generalizada.
-Monteseirín se refiere a ustedes, los de IU, como “gente especial”, pero matizando que ustedes son “buena gente”.
-[Risas] Creo que fue una definición cariñosa y elegante por parte del alcalde. Efectivamente, nosotros somos especiales en la medida en que consideramos la política como un instrumento de intervención social. Y lo que se promete hay que hacerlo. Como se verá, muchas de nuestras actuaciones de los últimos meses se rigen por el principio de que lo dicho, hecho. Vengo haciendo inauguraciones de manera compulsiva. Somos especiales en ese sentido. Y somos buena gente, en el sentido más clásico y sevillano del término. En Izquierda Unida hay muy buena gente que liga el pragmatismo con el idealismo, que tienen un concepto de la militancia altruista…
-¿Las de la Encarnación son unas setas venenosas?
-Son muy grandes.
-La posición de su grupo político en el último Pleno, que se abstuvo de apoyar el segundo modificado del proyecto, ¿es uno de esos juegos de equilibrio a los que obliga la política cuando se está en un gobierno de coalición?
-Ésa es una interpretación, efectivamente, con base para ser expresada así. Nuestra abstención se debió a un sentido de responsabilidad, de fijación de posición política y de sentido común. Las obras hay que terminarlas. Hubo una ocasión, en 2007, en que había circunstancias, argumentos y temporalidad suficiente como para haberla paralizado. Pero tal como está el patio en este momento, hay que continuarla. Y hay que dejar fijada una posición respecto al escepticismo que a mí me genera el hecho de su terminación a 31 de diciembre sin que cueste un duro más. Por tanto, se trataba de dejar de hacer, pero fijando una posición. La abstención nos pareció lo más coherente. No es una argucia parlamentaria para quedar bien políticamente, sino una definición que responde al sentido común, a la responsabilidad y al compromiso político hasta el límite en que podemos.
-¿Cree que la marca electoral del PSOE está herida? ¿Las setas pueden pasarle factura?
-El PSOE lleva muchos años gobernando la ciudad y eso conlleva que se multipliquen las hipótesis de errores y de aciertos. Quizás pudiera afectarle en Sevilla la crisis y la política económica del PSOE en el ámbito nacional. Pero no tanto el proyecto local. Respecto a las setas, independientemente de su impacto estético o visual, lo que está claro es que esta gran obra será aplaudida finalmente cuando se termine. Eso es seguro. Y será un punto de inflexión muy importante en la recuperación económica y social de la zona Norte del casco antiguo. Serán un modelo de impacto social y ciudadano. Un referente. Es probable que tal como se ha gestionado, con un exceso de autonomía en la capacidad de intervención de la empresa concesionaria, quepa la posibilidad de que tengan un coste electoral.
-¿Y esos aplausos que vaticina no serían causados más bien por cierta novelería?
-No. Las setas serán aplaudidas porque está ciudad se mueve en esa realidad. Recuerdo el conflicto de la peatonalización de la Avenida y de la Plaza Nueva. Dijeron que se iba a hundir el comercio y hoy todo el mundo aplaude esas reformas con las orejas. El proyecto de la Alameda fue muy contestado y hoy está asumido y compartido por la ciudadanía. Y le invito a que visite la calle Asunción en cualquier momento. La gente la está viviendo y está participando de esa recuperación social de un espacio para la convivencia. Y es una calle que se está recuperando económicamente. De los carriles bici se dijo que era un regreso al siglo XIX, que era un anacronismo… Hoy hay 70.000 usos diarios de bicis. Sevilla es donde más se usa la bici al día de toda España. Ante todo gran proyecto transformador, siempre hay un sector conservador que se opone y que después disputa incluso la paternidad del proyecto. Es curioso que Zoido, cuando le preguntan por los carriles bici, dice que va a ampliarlos, pero mejor. Y de las peatonalizaciones, a las que se ha resistido, dice que él las va a hacer, pero con consenso.
-Tras su debacle electoral en 2007, el PA se quejó de haber sido fagocitado por el PSOE, de que sus logros en el gobierno eran capitalizados por los socialistas. ¿Teme que le pase eso a IU en algún momento? ¿El electorado distingue bien quién es quién en el gobierno?
-No quisiera ser yo ser descortés y trasladarle la pregunta de manera no elegante a quien la hace. Lo tienen que decir los demás. Creo que a estas alturas el perfil transformador, progresista, de izquierdas y soberano que hemos mantenido es evidente, hasta el punto de que en algunos momentos se magnifica. ¡Hay quienes magnifican nuestro papel! La ciudadanía tiene bastante identificadas a las dos fuerzas que gobiernan. Y ambas tienen su reconocimiento. Las encuestas sobre el grado de conocimiento de Izquierda Unida en el gobierno y de su portavoz, que es el candidato, dan un índice mucho más alto que nuestras propias expectativas electorales. Lo más importante, que es lo que creo que nos diferencia de aquella etapa del PA, es que hay una unidad de gobierno, el territorio es de todos, no hay cerramientos ni compartimentos estancos y, sobre todo, no hay faltas de tono ni de respeto que darían una imagen de bicefalia que no se ha producido en estos dos mandatos.
-El delegado del Casco Antiguo, José Manuel García, de IU, votó en el último pleno del distrito en contra de una moción vecinal que defendía multar a los ciclistas en zonas peatonales. ¿No sería deseable que cuando un político se equivoca, lo reconozca y punto?
-La ordenanza se ha aprobado tan solo inicialmente. Y se aprobará definitivamente en septiembre. En este período de tiempo hay que resolver algunos problemas. Cuando la ordenanza esté vigente, hay que garantizar su aplicación. La prioridad de lo que yo llamo la pirámide modal del transporte es el peatón en cualquier circunstancia. Costará tiempo desde los puntos de vista administrativo y cultural, pero habrá zonas peatonales del casco histórico donde el ciclista tendrá que ir a pie. Y esto lo comparto yo, que soy un defensor de la bicicleta como un maravilloso medio de transporte, y lo debe aceptar toda la ciudad. Si logramos una serie de modificaciones de la ordenanza, habrá zonas que sean de uso compartido entre peatones y ciclistas, pero otras serán calificadas como zonas peatonales y los ciclistas deberán ser multados si no van a pie.
-Perdone la insistencia, ¿pero cómo se explica que su concejal votara en contra de una moción que tan sólo defendía la aplicación de la ordenanza?
-La ordenanza, tal como está reflejada en su presentación provisional, no la compartimos. Hay que cambiar, entre otras cosas, la consideración de zonas peatonales y zonas compartidas. Hay que delimitarlas bien. Pienso que en aquella votación no se especificó con claridad que estamos en la fase inicial de un debate de aprobación que tenía que haber esperado a su fase final.







